Moderado, cauteloso y optimista. Sus pronósticos de la economía son esperados con especial interés. "Estamos previendo para 2011 una inflación en aumento en términos macroeconómicos, porque hasta ahora estamos proyectando que el gasto público va a ir más rápido que este año, entre otras cosas, y la inversión pública mucho más fuerte; salvo que en las paritarias, los sindicatos, empresarios y el Gobierno encuentren alguna acción de búsqueda de consenso, que no habría que descartar, pero de no mediar alguna acción así, la dinámica indica que los salarios se pactarían en torno del 29%, por arriba de este año. Este año tuvimos un 27% de incremento de salarios en promedio. Por eso, creo que no habría que descartar algún tipo de acuerdos de precios y salarios, a menos que haya algo así, y en una proyección constante, a menos que haya alguna guía para buscar una nominalidad descendente, para la moderación de las paritarias, para estar cercar del 20%, más que del 30%, algo que definiría claramente una tasa de inflación un poco más baja, vemos incrementos salariales del 29% para el próximo año". La definición es de Miguel Bein, uno de los economistas más consultados entre los hombres de negocio. El experto dialogó con LA GACETA durante el seminario "Descifrando el Futuro", que organizó el Banco Industrial en el hotel Hilton de la Capital Federal. Bein compartió panel en esa jornada, junto a Ricardo Arriazu.
Pese a la presión al alza del costo de vida, Bein, ex secretario de Política Económica durante la gestión de José Luis Machinea al frente del Palacio de Hacienda, no cree que habrá una escalada inflacionaria. "La escalada se dio cuando el Banco Central se quedaba sin dólares, hubo escaldas cuando la Argentina se quedaba sin dólares, cuando la gente huye de la moneda, pero esto no va ocurrir, ni de cerca, ni por asomo; hoy hay mucho componente de expectativas inflacionaria, de puja distributiva, por lo tanto la política tiene un rol importante para jugar, para estabilizar o para moderar la tasa de inflación para el próximo año. Por eso, creo que algo va a pasar, algo van a hacer, es mi sensación", insistió.
- ¿Cómo visualiza el acuerdo con el del Club de París?
- El acuerdo con el Club de París sirve, obviamente, como todo lo que contribuye para que la Argentina sea un país normal financieramente y para que se termine todo este historia del karma de la deuda. Esto es bueno para cumplir todos los compromisos; pero eso no significa que vamos a ver inversiones en cinco meses, financiadas con créditos del Club de París. Además, la negociación es larga, primero es general con la institución y después se hace un contrato país por país, pero no hace falta pagar como se decía por ahí en forma cash, pero si regularizarla, eso es suficiente, no habrá una entrega de pago cash. Sí avisa que la Argentina sale del default y eso es un valor importante. Pero este año no vamos a hacer emisiones de deuda; la Argentina no necesita emisión de deuda. El año que viene va a usar reserva para cancelar parte de los vencimiento de capitales de deuda y esto es así porque no ha cambiado la ley que regula los DNU y por lo tanto es ley, hasta que el Congreso lo rechace. No va a haber cambios en esa ley; la Argentina va a usar reservas, las usa y ocho meses después la recupera, pero ojo hay que seguir de cerca y monitorear el proceso. Hay que ver si estás en un tren que las tiene o las vas perdiendo. Hay que estar atento al superávit comercial.
- En este sentido, ¿cómo está la balanza?
- La balanza la vemos en 9.500 millones de dólares, para 2011, unos 4.000 millones menos que para este año. En 2010, terminaremos con unos 13.600 millones de balanza. Lo que pasa que el año que viene van a crecer las importaciones, probablemente, entre un 26 o 27%, y las exportaciones van a incrementarse un 15 o 16%. En los promedios del año que viene van a tirar para arriba de las exportaciones la mayor cosecha de granos y precios y la manufactura de origen industrial. El campo representó casi 3 puntos del crecimiento del PBI para 2010, mas o menos eso, pero ojo, el año próximo va a ser 0,7, 0,8%, por eso la economía no va crecer el 9%, sino el 6,5%. Ocurre que el campo tuvo un comportamiento excepcional en este 2010, luego de la sequía. La producción pasó de 62 millones de toneladas en 2009 a 95 millones, pero esa contribución para el próximo año será desde esos 95 millones hacia unos 103 millones de toneladas.
- ¿Cuál son sus expectativas para el próximo año? ¿Ve una situación más compleja?
- El único problema serio e insalvable que tuvo desde 1929 la Argentina fue la falta de dólares. Desde hace 80 años, cada vez que este país arrancaba se disparaban las importaciones y las exportaciones se achicaban. Era la famosa restricción externa, explotaba todo, se vaciaba el Banco Central y se quedaba sin dólares; entonces, el proceso se frenaba. Y eso es lo que se ha removido hoy, por eso la economía argentina tiene un funcionamiento más normal. En esto tiene que mucho que ver la Asia emergente, China, India, Malasia, con la demanda de materias primas básicas, tanto agrícolas como industrial que los lleva a un crecimiento de 6 al 8% anual. Ahora bien, no quiere decir que tenemos una economía que viaja hacia el desarrollo con una agenda ambiciosa desde el punto de vista estructural de largo plazo, pero este cambio le alcanza a la Argentina para llegar al pleno empleo, lo cual no es poco.
Pese a la presión al alza del costo de vida, Bein, ex secretario de Política Económica durante la gestión de José Luis Machinea al frente del Palacio de Hacienda, no cree que habrá una escalada inflacionaria. "La escalada se dio cuando el Banco Central se quedaba sin dólares, hubo escaldas cuando la Argentina se quedaba sin dólares, cuando la gente huye de la moneda, pero esto no va ocurrir, ni de cerca, ni por asomo; hoy hay mucho componente de expectativas inflacionaria, de puja distributiva, por lo tanto la política tiene un rol importante para jugar, para estabilizar o para moderar la tasa de inflación para el próximo año. Por eso, creo que algo va a pasar, algo van a hacer, es mi sensación", insistió.
- ¿Cómo visualiza el acuerdo con el del Club de París?
- El acuerdo con el Club de París sirve, obviamente, como todo lo que contribuye para que la Argentina sea un país normal financieramente y para que se termine todo este historia del karma de la deuda. Esto es bueno para cumplir todos los compromisos; pero eso no significa que vamos a ver inversiones en cinco meses, financiadas con créditos del Club de París. Además, la negociación es larga, primero es general con la institución y después se hace un contrato país por país, pero no hace falta pagar como se decía por ahí en forma cash, pero si regularizarla, eso es suficiente, no habrá una entrega de pago cash. Sí avisa que la Argentina sale del default y eso es un valor importante. Pero este año no vamos a hacer emisiones de deuda; la Argentina no necesita emisión de deuda. El año que viene va a usar reserva para cancelar parte de los vencimiento de capitales de deuda y esto es así porque no ha cambiado la ley que regula los DNU y por lo tanto es ley, hasta que el Congreso lo rechace. No va a haber cambios en esa ley; la Argentina va a usar reservas, las usa y ocho meses después la recupera, pero ojo hay que seguir de cerca y monitorear el proceso. Hay que ver si estás en un tren que las tiene o las vas perdiendo. Hay que estar atento al superávit comercial.
- En este sentido, ¿cómo está la balanza?
- La balanza la vemos en 9.500 millones de dólares, para 2011, unos 4.000 millones menos que para este año. En 2010, terminaremos con unos 13.600 millones de balanza. Lo que pasa que el año que viene van a crecer las importaciones, probablemente, entre un 26 o 27%, y las exportaciones van a incrementarse un 15 o 16%. En los promedios del año que viene van a tirar para arriba de las exportaciones la mayor cosecha de granos y precios y la manufactura de origen industrial. El campo representó casi 3 puntos del crecimiento del PBI para 2010, mas o menos eso, pero ojo, el año próximo va a ser 0,7, 0,8%, por eso la economía no va crecer el 9%, sino el 6,5%. Ocurre que el campo tuvo un comportamiento excepcional en este 2010, luego de la sequía. La producción pasó de 62 millones de toneladas en 2009 a 95 millones, pero esa contribución para el próximo año será desde esos 95 millones hacia unos 103 millones de toneladas.
- ¿Cuál son sus expectativas para el próximo año? ¿Ve una situación más compleja?
- El único problema serio e insalvable que tuvo desde 1929 la Argentina fue la falta de dólares. Desde hace 80 años, cada vez que este país arrancaba se disparaban las importaciones y las exportaciones se achicaban. Era la famosa restricción externa, explotaba todo, se vaciaba el Banco Central y se quedaba sin dólares; entonces, el proceso se frenaba. Y eso es lo que se ha removido hoy, por eso la economía argentina tiene un funcionamiento más normal. En esto tiene que mucho que ver la Asia emergente, China, India, Malasia, con la demanda de materias primas básicas, tanto agrícolas como industrial que los lleva a un crecimiento de 6 al 8% anual. Ahora bien, no quiere decir que tenemos una economía que viaja hacia el desarrollo con una agenda ambiciosa desde el punto de vista estructural de largo plazo, pero este cambio le alcanza a la Argentina para llegar al pleno empleo, lo cual no es poco.